Sanacion colectiva: Comunidades que se curan juntas

Sobrevivir al abuso narcisista suele ser una experiencia solitaria. Saliste sola. Hiciste el duelo sola. Reconstruiste tu vida — ladrillo por ladrillo — sin que nadie te alcanzara los ladrillos.

Pero no tiene que seguir siendo asi. En toda Latinoamerica, las mujeres aprendieron hace mucho que juntas son mas fuertes. Lo aprendieron en las plazas, en los mercados, en las iglesias, en las cocinas. Lo aprendieron las Madres de Plaza de Mayo — que con un pañuelo blanco en la cabeza enfrentaron a una dictadura. Lo aprendieron las mujeres indigenas que mantienen vivos sus saberes ancestrales de sanacion. Lo aprendieron las abuelas que criaron hijos solas mientras el sistema las ignoraba.

Esa tradicion — la de sanar en comunidad — es tu herencia. No necesitas inventarla. Solo necesitas activarla.


Lo que pasa cuando dejas de sanar sola

Hay algo que cambia la primera vez que escuchas a otra mujer contar tu historia. No es que te alegre su dolor. Es que de repente entendes — en el cuerpo, no solo en la cabeza — que no estas sola. Que lo que viviste no fue un castigo personal del universo. Que hay patrones. Que hay causas. Y que si ella pudo salir — vos tambien.

Esa mujer que te cuenta que su ex tambien le revisaba el telefono. Que tambien la hacia sentir culpable por todo. Que tambien le dijo “sin mi no sos nada”. Y sin embargo — ahi esta, del otro lado, contandolo. Sobrevivio. Y vos — que estas a mitad del camino — necesitabas escucharlo de alguien que ya cruzo.

Eso no te lo da la terapia individual. Te lo da la tribu.


Donde encontrarlas

No necesitas un grupo formal — aunque existen. En muchas ciudades hay grupos de apoyo para sobrevivientes de abuso narcisista. Buscalos en Facebook, en Instagram, en centros comunitarios, en universidades con carreras de psicologia que ofrecen talleres gratuitos.

Pero si no los encontras — crealos. Dos mujeres que se juntan a tomar mate un sabado a la tarde y hablan de lo que vivieron sin miedo a ser juzgadas — eso ya es un grupo. Tres mujeres en un grupo de WhatsApp que se mandan memes para sobrevivir los dias malos — eso ya es una comunidad.

Empeza con alguien de confianza. Alguien que haya pasado por algo parecido — o que al menos tenga la empatia para escuchar sin aconsejar. Invitala a tu casa. O a una plaza. O a un cafe. Y habla. Sin filtro. Sin “no quiero molestarte”. Habla.


El circulo de la plaza

En muchas ciudades latinoamericanas, los sabados a la mañana, en alguna plaza, hay mujeres sentadas en circulo. No siempre vas a ver un cartel que diga “grupo de apoyo”. A veces es solo un mate que va pasando de mano en mano. A veces estan tejiendo. A veces solo estan sentadas, mirando los arboles, compartiendo el silencio.

Si ves uno — acercate. Pregunta. Tal vez te reciban con los brazos abiertos. Tal vez no. Pero vale la pena intentarlo. Porque cada una de esas mujeres llego ahi despues de estar donde estas vos ahora. Y si ellas pudieron — vos tambien.


Sanar sola es posible. Miles lo hicieron. Pero sanar acompañada es mas rapido, mas profundo, mas humano. Porque el abuso te aislo — y la tribu te devuelve al mundo. Como cantaba Mercedes Sosa: “Cambia, todo cambia.” Y vos — con tu tribu al lado — tambien podes cambiar tu historia.

Hoy aprendiste: que la sanacion no tiene que ser solitaria. Que las mujeres latinoamericanas llevan siglos organizandose — en plazas, en mercados, en cocinas. Que dos personas con un mate ya son una comunidad. Y que buscar tu tribu no es debilidad — es reclamar tu herencia.

Lee tambien: → P5: Reconstruir comunidad · → S3: Volver a confiar


Dios aprieta pero no ahorca, dice el refran. Y a veces — en una plaza, con un mate en la mano, rodeada de mujeres que te entienden — deja de apretar.