La plaza, el barrio, la iglesia: Reconstruir comunidad despues del aislamiento
El abuso narcisista tiene un efecto secundario que pocos mencionan: te deja sin comunidad. Las amigas que se cansaron de verte sufrir. La familia que tomo partido por el. Los espacios que dejaste de frecuentar porque el los frecuentaba. El grupo de WhatsApp del barrio — del que te saliste porque el estaba ahi.
El aislamiento que el construyo no desaparece cuando el se va. Queda un vacio. Un silencio. Y en ese silencio, la soledad es mas fria.
Pero en Latinoamerica, los espacios de comunidad no se inventan — se recuperan. Estan ahi desde siempre. La plaza del barrio, donde los viejos se sientan a tomar mate. El almacen de la esquina, donde la señora te pregunta como estas y esta vez podes contestar la verdad. La iglesia del domingo — no para misa, tal vez, pero si para sentarte en el ultimo banco y escuchar el silencio. La feria del sabado, donde comprar verduras se vuelve un acto social.
Empeza por lo mas chiquito
No necesitas volver a los mismos lugares — a veces esos lugares estan contaminados de recuerdos. Necesitas encontrar nuevos. O resignificar los viejos — ir un martes en lugar de un domingo, sentarte del otro lado, ir con alguien distinto.
Empeza con algo minimo. Ir a la feria los sabados y saludar a la señora de las verduras por su nombre. Anotarte en un taller gratuito de la municipalidad — ceramica, yoga, computacion, lo que sea. Volver a misa — pero en el fondo, sin hablar con nadie, solo escuchando.
La iglesia (aunque no seas creyente). En Latinoamerica, la iglesia no es solo religion — es infraestructura social. El grupo de oracion de las señoras, la Pastoral Social que reparte comida, el coro de los domingos. No necesitas comulgar para ir. A veces, sentarse en el ultimo banco y escuchar a las señoras comentar “que rica estuvo la sopa del sabado” ya es comunidad.
El club de barrio. Futbol, bochas, tejo, domino. Actividades que no necesitan presentacion ni curriculum ni “contame de vos.” Solo llegar, saludar y jugar. Los hombres latinos tienen aca una ventaja — y deberian usarla. Salir del aislamiento despues del abuso empieza por cualquier puerta. La cancha de futbol es una puerta.
De a poco, la comunidad se reconstruye. Un saludo a la vez. Un “buen dia” a la vez. La confianza — esa que el abuso te rompio — no se repara sola. Se repara en comunidad.
Hoy aprendiste: que los espacios de comunidad ya existen — no tenes que inventarlos. Que un taller de la municipalidad, una feria sabatina o el ultimo banco de la iglesia pueden ser tu puerta de entrada. Y que reconstruir tu mundo exterior es parte de reconstruir el interior.
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Ejemplos concretos para empezar esta semana:
- Lunes: Anda a la feria y preguntale el nombre a la señora que te vende las verduras. La proxima semana, saludala por su nombre.
- Miercoles: Busca en Facebook o en la cartelera de la municipalidad un taller gratuito cerca de tu casa. Ceramica, yoga, crochet, computacion — el tema no importa. Importa estar en un lugar con gente.
- Sabado: Anda a la iglesia — aunque no seas creyente. Sentate atras. Escucha el silencio. A la salida, sonreile a la señora que barre. Eso ya es un acto social.
- Domingo: Si alguien te invita a algo — aunque te de miedo — decí que si. Una hora. Si no te gusta, te vas. Pero fuiste. Y cada vez que vas, el mundo se hace un poquito mas grande.
La comunidad no se pierde para siempre. Se reconstruye — un saludo, un cafe, una charla de pasillo a la vez.
La comunidad no se pierde para siempre. Se reconstruye — un saludo, un cafe, una charla de pasillo a la vez.